viernes 20 de marzo de 2009

un lugar

Marzo 20, 2008



yevame a un lugar lejos y mejor que este, con mas cosas para ber y centir, donde nos podamos centar i mirarnos en pas. solo tu y llo. trato de mostrarte como nada es importante, nada aparte de ti. si aseptas esto me dare por correspondido y nunca mirare hacia atras, me ocupare de ti solamente, nunca soltare tu mano, nunca mas estaras sola. beremos las estreyas y veveremos del rio cristalino de nuestra felisidad. la compacion no sera nesesaria porque ya no existiran figuras pateticas, todo estara en comunion con nosotros y nosotros con todo. no me importa cuanto tengamos que caminar, no me importa el clima, no me importa mi patolojia ni mi crueldad, solo quiero berte sonreir si rason alguna, la razon es tasita, nuestro amor si ciquiera tiene que ser mensionado. la palabra "SÍ" solo tendra que ser mensionada una ves, y nunca mas.

disculpa los cignos de puntuacion, tu saves cuanto me gusta la musica.

jueves 19 de marzo de 2009

Aviso Clasificado

Marzo 19, 2009


Buenas y Buenas damas-caballeros. Repartición de neurosis en la puerta 4B, bienvenido mientras tanto. Siempre en busca de un mejor servicio, hemos decidido ampliar nuestras instalaciones. Instrucciones en explosivos caseros en el módulo 4A. Batido de sindicalistas en el bar de la terraza. Puré de activista con zucchini y arroz, que imprudencia. Saltos al vacío en la terraza. Siempre pensando en su comodidad: atención a las 6:66 nada más. Operaciones matemáticas a 15.502/u, contactarse con alguno de nuestros agentes comerciales. ¡Acérquese ya a alguna de nuestras sucursales! Convenientemente repartidas a lo largo y ancho del mingitorio gigante favorito de todos: Bogotá. Abierta temporada de caza de rolos, los agravios son bonus points, no redimibles en ningún lado sino con las amantes lesbianas de sus madres. ¡Oferta de neurosis! ¡Llame ya! Arepa rellena de paloma apestada a los primeros 57 llamas. ¡Bótese por la ventana! ¡Escriba poesía! ¡Llame a su madre! ¡Cómprele zapatos! Promoción válida hasta el culo del mundo ¡Automutilación! ¡Chicos y chicas, no se queden atrás! ¡Comerciales de cafeína! ¡Comerciales con cafeína! No ponga atención a ese obsoleto vetusto y afíliese ya. Tomas de sangre en el tercer piso. Cámaras de tortura en los úteros de sus madres. Oferta de tiempo limitado.

Liberensen.

martes 10 de marzo de 2009

Todo está cubierto de polvo

Marzo 10, 2009


En la tarde:


Nuestra esclavitud hacia la ilusión del tiempo se manifiesta en mí como una satisfacción o una sensación de vacío ante la ausencia de rayos solares. No es muy agradable encontrarse acostado en cama con la segunda opción. Un par de parrafadas al día ha probado ser un paliativo eficiente, y no es la primera vez que me propongo retomar esta actividad, la más noble de una imberbe carrera, o mejor dicho, desde que a alguien le gustó alguna de mis ficciones

La publicación en este espacio cumple más con el deseo de un eficaz almacenamiento. Esto me digo para disculparme por no llevar a cabo el nobilísimo acto de dejar estas letras en un cuaderno reciclable, que anónimamente se llenará de moho antes de completar su ciclo, cuando algún descendiente y/o lacayo, haga limpieza. Mi patrimonio, pienso a veces. Si no creyera en la futilidad de estas palabras, tal vez no me atrevería siquiera a plasmarlas; aunque si, como me he dado a imaginar últimamente, mi corazón estallara de un momento a otro, en mis últimos segundos, con todas las fuerzas que me queden, me encargaría de despojarme de esta certidumbre, y que mi último suspiro fije en mi rostro una amplia expresión de autocomplacencia.

Si existe alguna parte de mi cuerpo que no siento que funciona mal, es porque desconozco de su existencia. Ignorance is bliss. El corazón ha vuelto a estar en boga, con una presión al pecho muy chusca, que combina con el sofocamiento al bies. Las punzadas son accesorios primorosos.

Desde que tengo este trabajo, de profesor de inglés, los ratos libres entre clase y clase son unos de brutal vivencia. Vivo y pienso aceleradamente y con violencia, hasta que llega el siguiente estudiante, que recibe algo de lo propio, con sutileza. En este momento siento náuseas y miedo. Espero que mi próximo alumno sepa nadar.


Más tarde:


Hablando de almacenamiento, recordé el día aquel en que plasmé una reflexión espontánea. Terminé incorporándolo en una ficción. Es curioso pensar en la proliferación histórica de las novelas de ficción sobre los diarios, escritos, reflexiones e incluso, cuentos. La civilización cultural cataloga compulsivamente: pequeñas ideas en función de una más grande. Es más seguro, asequible, entendible. Existen libros de filosofía pero éstos, en su gran mayoría, aburren a los no eruditos. Creo que lo que más se acerca al ideal de idea pequeña autónoma, es el cuento y el relato corto. Como método de actualización, me parecen los más pertinentes. Porque después de todo, eso es lo que hacemos, actualizar: ya TODO se ha dicho, y nosotros, los escribientes de una época, somos poco más que filólogos indeliberados, contextualizando una idea existente –así no tengamos la referencia directa– a nuestro período histórico. Tratar de hacerlo de la mejor forma posible para luego desvanecerse en el ocaso de un suceso cronológico, esperando que por lo menos, aquel actualizado concepto preexistente nos sobreviva, y siga siendo, hasta que la humanidad siga siendo humanidad.

martes 16 de diciembre de 2008

Demasiada Mierda, Gonorreas

Noviembre 28, 2008





Pienso en el hombre que, ganándose el premio mayor de la lotería, decae, se ve agobiado y oprimido por su fortuna. Autodestrucción.

El régimen uribista se ha sacado la lotería con la flemática cortina de humo que es David Murcia. Permisos, licitaciones; marchen, hagan lo que quieran, esta es una democracia después de todo, además que nuestros muchachos en RCN y Caracol invierten todos sus recursos en cubrir las fechorías de todos esos neandertales salidos de la sifílica vagina de DMG, engendro del mismísimo satanás de turno: Murcia.

¿Que la minga indígena? yuca. Si quieren cubrimiento vean las fotos que los asistentes subieron por Facebook, tal vez uno que otro video (es agradable tener la ilusión de que controlamos la información). Eso sí, para que no digan que no, alguito muestran, preferiblemente antes de saturarnos con imágenes de los disturbios por parte de los leviatanes Pro-DMG, de modo que, por medio del sistema de superposición de imágenes, los indígenas se mantengan relegados a su condición de primitivos salvajes en esa pastosa bola informe de gargajo que es el subconsciente colectivo.

Ya todos nos sabemos de memoria el discurso oficial de cómo la economía nacional se ve perjudicada con las "inversiones" en DMG, y ahí es donde está el supuesto tiro de gracia del gobierno: es verdad. Cualquiera puede entender porqué la economía de un país no se puede mantener con dinero sucio. No tanto por dilemas morales, sino por tratarse de una fuente perecedera. El que la mayoría de inversionistas DMG haya tenido su plata metida bajo el colchón y no en los bancos, para que no les desangren los ahorros de toda su vida, parece ser una anécdota indigna de mención en los medios.

Pero, señores Ardila Lulle, Laserna, Uribe, ¿No ven algo más en la furia del pueblo? ¿No será quizá, que no se trate de pobres indiecitos ignorantes que no saben de donde sale ese dinero y como funciona la economía, sino que no les importa un culo? ¿No será que se decidieron tomar, primero por debajo de cuerdas y luego a las malas, lo que siempre les fue negado?

Si la ambición y la avaricia son censurables, también lo es el hambre. Con hambre no hay mañana, no hay patria, no hay estirpe.

Venga mijo, al fin vamos a salir del atolladero, vamos a chuparle la teta a la patria hasta que quede seca; vamos a saquear al país, ¡vamos a comer! Vamos a dejar este mierdero en llamas y que otro se encargue de limpiarlo. Nosotros nos vamos al US de A, que allá el negrito si nos trata bien, y que acá se queden con su sagrado corazón y vean por donde se lo meten.

Obráis mal hermanos DMG, la destrucción debe ser televisada, sí; pero también debe ser organizada.



Para ver el mierdero que este divertimiento desató, revisar la nota original en Facebook: http://www.facebook.com/note.php?note_id=37421423916&id=659948213&index=2

La Ley del Silencio

Octubre 30, 2008





La semana pasada asistí al seminario taller: El periodismo en el marco de “la lucha contra el terrorismo”. Un evento de dos días organizado por mi compañera Luisa y la corporación para la que trabaja.

Ahora estoy sentado en mi escritorio con una copia del Informe Sobre Tortura, Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes en Colombia publicado por la Coalición Colombiana Contra la Tortura. Los testimonios aún retumban en mi cabeza, testimonios como el de la mujer embarazada a la que le abrieron la barriga, le arrancaron el feto, la rellenaron de piedras, la cosieron de vuelta y arrojaron a un río. No se trató sin embargo, de un evento sensacionalista, pues estaría minimizando los esfuerzos de las personas involucradas. Ya han transcurrido algunos días desde el evento y sigo perplejo por lo que estos especialistas y analistas dictaban: que la vida merece respeto… ¿son niños? no, todos eran cuchos, ¿seniles? no tan cuchos. También hubo una audiencia que los aplaudía. Me incluyo. Se habló sobre los efectos de la violencia y los medios de comunicación en la sociedad. Estos subversivos de corbata alborotando púberes maleables. Me incluyo. Todo está mal, decían… y eso que no saben de Omertà. Omertà es la ley siciliana del silencio. Entonces, con este boom de paradojas lingüísticas, en que la posición más política es la apolítica, apolíptica, apocalíptica, ¿que es lo que realmente quiere decir Omertà? (decir, significar, las dos cosas).

Todo está mal: no sólo hay violencia e injusticia, hay escasez y caducidad; no hay futuro, no hay economía, no hay agua, no hay capa de ozono, no hay humanidad.

No sólo abundan las paradojas lingüísticas, también está proliferando algo que se podría denominar tradición subversiva. La boda católica de mi amigo y colega Carlos Ayala y Cristina Crespo fue un escándalo; es inaudito que a estas alturas un par de degenerados insensatos le apuesten a la vida y al compromiso. El ver a alguien sentado en un parque leyendo es un anacronismo ofensivo y si está escribiendo ya se puede considerar como una actitud peligrosa (terrorista). Si vas a tomarle fotos a algún paisaje urbano es mejor que tangas un carné de reportero gráfico o estudiante.

Los Straight Edge se reproducen como ratas. Las esvásticas se convirtieron en arte pop. El Apocalipsis sobrio. El caos sanador. La profecía cumplida.

Bueno, poniendo un poco los pies sobre la tierra, a uno se le ocurren cosas… cosas como el sacrificio:
TRATADO DEL LOBO ESTEPARIO
Sólo para locos
(fragmento)
Jamás se entregará ni se dará a la embriaguez ni al ascetismo (refiriéndose al burgués), jamás será un mártir, jamás aprobará su aniquilamiento; al contrario, su ideal no es la entrega, sino la conservación del yo; sus afanes no tienden ni hacia la santidad ni hacia el polo opuesto a ella; lo absoluto le resulta insoportable: cierto que quiere servir a Dios, pero también quiere rendir culto a la embriaguez; es verdad que desea ser virtuoso, pero asimismo pretende disfrutar de un poquito de bienestar y comodidad en la Tierra. Resumiendo, intenta establecerse en el punto medio entre los dos extremos, en una región moderada y saludable, sin fuertes tormentas ni temporales; y también consigue lograrlo, aunque a costa de esa intensidad de vida y sentimientos inherente a toda vida que se ajuste a lo absoluto y a lo extremo. Sólo se puede vivir intensamente a costa del yo.
Herman Hesse

Todo gran hombre es una trinidad: el destructor, el que trabaja para el bien de los demás, y el artista. Estas opciones de vida se presentan en diferentes etapas de la misma y a veces no depende totalmente del individuo cual de ellas seguir. No por apelar al maricón argumento psicológico de que los criminales son víctimas de la sociedad, carajo, pero si algo sé, es que no siempre fue así; soy un trabajo de orfebrería, platino tallado con navaja oxidada.

Años de mi vida, mirando el mundo a través de una ventana sucia. Una calma detrás de candados y pasadores. Cuantas veces he mirado este cielo gris, en medio de todo este insano ruido blanco, como un individuo incompleto, desarraigado, ignoto, sin voz, creyendo pero sin saber, después sabiendo sin creer, y ahora esto.

Le he expresado a Luisa mi deseo de tener hijos. Nunca he sabido responderle porqué. Tal vez ellos vean un cielo un poco más despejado algún día, tal vez no tengan necesidad de recordar a los que quedaron atrás, tal vez la historia habrá terminado de dar esta vuelta de tuerca y ellos puedan respirar.

O tal vez todo siga empeorando. Tal vez sean ellos quienes estén presentes en esa encrucijada histórica, armados con el genoma envenenado de mi infinita ira. Tal vez ellos logren algo con ella.

Mundo: te entrego mi estirpe.

Larga vida Omertà.

Mico y la Teckel

Octubre 7, 2008





Llego a la casa con una media mojada, madreo, entro a mi habitación prestada y llega Motas a saludarme. Me agacho y le plancho los crespos a punta de caricias, él me lame la mano. Me levanto y me siento en este vetusto de porquería a hacerle perder el tiempo a todo el mundo, pero el se queda ahí, mirándome: se me ha olvidado decirle que se puede ir. Levanto un poco el rostro, con el mentón hacia fuera, y Motas se va.

Mi puntuación en el misantropómetro no es tan alta como mucha gente piensa, pero sí admito que, mientras muy fácilmente me canso de verle la jeta a una persona por un no tan prolongado rato, el perro, mi perro, un perro, puede pasársela ahí todo el tiempo que se le dé la gana.

Mi primer perro fue una perra, llamada Pitufa, salchicha, o Teckel, para ser más técnicos; hermosa. Raza cazadora, el Teckel. La Pitufa cazaba las ratas que se pasaban del terreno al lado de la casa. Apenas veía una, se le botaba encima con tal avidez que espantaba: mordía al roedor cochino por el lomo y empezaba a agitarlo y agitarlo, hasta que se despanzurraba: las paredes, el piso, el techo, la perra y si no me avispaba, yo, quedábamos cubiertos de sangre y tripas de rata. Entre los momentos más felices de mi vida está el de lavar tripas de las paredes y de la perra con la manguera. La Pitufa tenía la obsesión de morder el chorro de agua y cuando se la bañaba terminada hinchada como una boa; al rato empezaba a cagar blandito. También cazaba gatos; recuerdo una mañana, cuando abrí la puerta para sacarla, vimos un gato pequeño que había pasado la noche en el jardín; el pobrecito no tuvo ni tiempo de levantarse cuando la Pitufa ya lo había coronado con sus colmillos alrededor de su pequeño cráneo: un ¡crack! interrumpió la bulla de violín destemplado; la perra siguió masticándolo un rato después de muerto; crunch, crunch, sonaba ahora. Eso fue diferente a con las ratas, y la vi a rara a la Pitufa por unos días. Tenía yo como ocho años. Difícil era, sin embargo, estar molesto con la perra ésta; sabía dar la mano, y cuando se le regañaba, inclinaba un poquito la cabeza y empezaba a levantar la patica como en señal de paz. Esta imagen suscitaba tal ternura que el popó en la alfombra se convertía instantáneamente en un prodigio celestial, con cara de santo y todo. Doce años la tuve, hasta que un buen día, –uy, no cerramos el garaje–. A dos cuadras de la casa, un camión de dieciocho ruedas adelantó el proceso natural de mi ya envejecida compañera. Tal fue el peso del armatoste que la pisó, que su cabecita: ¡pop!, salió disparada por allá… ella no sufrió… yo sí.

El hijueputa perro más feo que he visto, lo tuve yo, mi segundo perro: Mico. Este era un chandoso. Le puse así porque esa vaina parecía de todo menos perro. Un día, de cachorrito, lo vi arrastrándose por el piso y me di cuenta que parecía un murciélago, pero "murciélago" era muy largo y no muy sonoro, así que le puse "mico". A Mico lo trajo la señora que aseaba la casa allá en Ecuador, y que, casualmente, unos años antes me había despojado de mi virginidad, la maldita; lo trajo bien pequeñito al perro: me lo guardé en el bolsillo y fui hasta donde mi padre, lo saqué, extendí la palma de la mano y se lo enseñé. ¿Qué es eso?, preguntó. Mico tenía la maña de orinar a todo el mundo; todos mis amigos recibían una muestra gratis de amoníaco canino al visitarme. No lo tuve mucho tiempo, lo deje por allá cuando me vine a éste, el país de las oportunidades.

Acá no he podido tener perro; Motas no es mío, es de la familia en cuya casa vivo, pero me saluda como si fuera mío. Mueve la cola, y cuando digo cola, me refiero a todo su trasero: de cachorro, se cayó de un carro en movimiento y le quedó la cadera desbarajustada.

En la película, Amores Perros, hay una escena de un violento accidente automovilístico, en el cual dos personas resultan gravemente heridas y otra muere. En medio del caos, El Chivo, que es un asesino a sueldo, atraviesa la calle, pasa por en medio de la muchedumbre que se aglomera a velar por los humanos ensangrentados, y encuentra al perro herido que está en el asiento trasero de uno de los carros. Se lo lleva a su covacha, lo cuida y le ayuda a recuperarse. El Chivo es y será uno de mis personajes cinematográficos favoritos.

lunes 6 de octubre de 2008

Tautología de la Culpa

Septiembre 29, 2008





Yo, como siempre, rajando de Colombia linda, y una colombianita, también muy linda, me dice que tengo que agradecerle a este país pues acá había empezado a escribir… una onomatopeya para la vagina de Paola: jua jua jua. Este país se encargó de borrar los bonitos recuerdos que pudieran quedarme tan pronto como me los dio. Mi tío Efraín, en representación de una familia y un país, se encargó de darme la bienvenida y llenarme de esperanzas. Unos sicarios sin pene abalearon a mi tío mientras esperaba a que mi sobrinita saliera de la escuela. Con su muerte y la avaricia y mezquindad de la familia sobreviviente quedé hecho esto. Los noticieros se fueron junto con mi televisor cuando lo regalé, y los periódicos, solo para cuando se acaba el papel higiénico. Bob Dylan hizo lo mismo en algún punto de su carrera, pero el escribió cosas bonitas como Mr. Tambourine Man, esa es la diferencia. Después de la muerte de Efraín, sin embargo, todavía no se me había quitado todo lo porfiado, y fui a votar, con mi cédula colombiana nuevecita. Caminé durante tres horas, pues no tenía para el bus, pues no tenía trabajo, a votar por el candidato que alguien me había dicho era el bueno. Ese día no almorcé y mi candidato no ganó. Ahora me alegro que no lo hiciera. Me parece curioso Carlitos, ahijado, que si tanto anhelas el caos para la proliferación del arte, estés tan bien enterado de los hechos que afectan a nuestros fellow human beings. Mi indiferencia anula los argumentos que esgrimí durante la eucaristía y me adhieren a los tuyos, imaginarios. Mi luz de esperanza es la culpa. La desidia me devuelve a la oscuridad, sin Mr. Tambourine Man.